Город Тотана в Испании закрыли на карантин


Русский текст: Ирина Кичаева / Испанский город с населением 35000 человек снова закрылся на карантин после того, как столпотворение в баре спровоцировало повторную вспышку коронавируса. Об этом сообщает информационный портал The Times. Эксперты рассказали, что в городе произошла повторная вспышка коронавируса.
 
Город Тотана был закрыт на карантин, когда 55 человек дали положительный результат на COVID-19. Власти заявили, что они проверили около 300 человек, которые могли контактировать с данной группой людей.
 
Испания борется с растущей волной новых случаев COVID-19. Вчера власти в Мадриде сообщили, что число случаев заболевания коронавирусом выросло на 2615.
 
Это последний удар по туристической отрасли Испании, на долю которой приходится около 12 процентов экономики страны. Как показало исследование, за первые шесть месяцев этого года заполняемость гостиниц сократилась более чем вдвое. По данным специалистов, около 40 000 баров и ресторанов навсегда закрылись в результате пандемии COVID-19.
 
В Тотане власти призвали жителей как можно реже покидать свой дом. Людям также будет запрещено въезжать в город или выезжать из него без весомой причины.

Totana vuelve al letargo de la fase 1: tiendas cerradas, calles vacías y lamentos por el rebrote en la fiesta del Bar Dubai
El Gobierno de Murcia ordenó el jueves el regreso a la fase 1 en el municipio de Totana por un brote de, hasta ahora, 85 positivos. Hoy, muchos comercios están cerrados, y los pocos vecinos que pasean por la calle están viviendo la situación con mucha incertidumbre
Mapas y gráficos — Los rebrotes colocan a España en máximos de nuevos casos con 20 provincias especialmente afectadas
Hace apenas dos días, Totana, un municipio del interior de la Región de Murcia, estaba inmerso en un verano atípico pero en el que la normalidad, salvo por el incordio de las mascarillas, parecía intacta: la gente compraba en los comercios, tomaba el autobús o entraba en los bares para las primeras cervezas de la noche; los amigos y familiares se reunían en las plazas o en sus casas con piscinas. Sin embargo, de un día para otro, se ha vuelto difícil cruzarse con alguien por la calle. Parece abril: en dos esquinas sucesivas de una calle están echados los cierres de dos tiendas de alimentación que permanecían abiertas casi todo el día. Hay zonas de silencio sin tráfico y prácticamente vacías, salvo por la presencia de algunas personas que salen de los supermercados sin levantar la mirada del suelo, empujando cestas desbordadas.
En una calle angosta y repleta de coches aparcados junto a la acera se encuentra clausurado, entre otros negocios con la persiana echada, el local de ocio nocturno donde se originó el brote que ha dado paso a que Totana se haya visto abocada de nuevo a esta situación de emergencia: son ya 85 positivos en total, 30 de ellos diagnosticados en las últimas 24 horas. Se han realizado más de 300 análisis PCR entre los clientes que estuvieron en el precintado Bar Dubai entre los días 10 y 11 de julio, y las cifras aumentarán «ostensiblemente» en los próximos días, según dio a entender el consejero murciano de Salud, Manuel Villegas, en la rueda de prensa en la que anunció el retroceso del municipio a la fase 1 durante siete días prorrogables.
El alcalde de Totana, Juan José Cánovas, recibe en su despacho a elDiario.es de la Región para exteriorizar la «conmoción» que ha supuesto la medida. «No lo esperábamos, aunque, viendo los datos, lo entendemos». El primer edil habla en nombre del pueblo cuando afirma que «hay un cierto desconcierto entre la población porque no se sabe si va a haber controles estrictos, o sectores muy molestos como la hostelería». Sin embargo, Cánovas asegura que esta medida «es la única que puede sacar al municipio de esta situación». «Tenemos que ponernos en el contexto general del Estado e incluso mundial. El virus está aquí, es un riesgo muy alto. Lógicamente es mucho más peligroso y tiene mucho más riesgo para unos colectivos que para otros, pero vivimos tiempos en los que parece ser que no vamos a poder estar tranquilos hasta que salga la vacuna», afirma.
La localidad ha quedado completamente aislada del exterior, salvo cuando sea imprescindible, por motivo laboral o de emergencia. Sentado en la fachada de la iglesia, solo, con un claro signo de desgana en su forma de hablar, Sebastián Baños asegura que se encuentra «regular», que el reciente confinamiento resulta para él «una montaña muy alta otra vez». Mientras se ajusta la mascarilla a la altura de la nariz, dice que él necesita salir de casa porque allí le «falta el oxígeno».
La Plaza de la Balsa Vieja (Totana, Murcia), vacía a la hora del desayuno Álvaro García
Sin duda, muchos de los negocios regentados por totaneros han sido los peor parados de esta decisión. Manuel Martínez trabaja en un bar de la Plaza de la Balsa Vieja, en el centro del municipio, y cuenta que han tenido que cerrar dentro y reducir las mesas otra vez al 50%. «Se está viendo perjudicado el bar, nos han cancelado muchas mesas reservadas, y se nota que la gente ha cogido mucho miedo. Prácticamente no hay nadie comprando en la plaza, ni desayunando», sentencia, al mismo tiempo que expresa su profunda decepción por «cosas que se podrían haber evitado», en alusión a la fiesta del Bar Dubai. Lina posee otro bar, cerca de allí, y exterioriza su tristeza porque la situación le «va a venir muy mal al bar, después de dos meses y medio cerrados, ahora que se podía aprovechar el verano, las terrazas y el buen tiempo», así que, termina, no sabe si le va a «traer cuenta» seguir abriendo.
En las pequeñas calles del casco histórico no hay casi nadie. La mayoría de los comercios no han abierto este viernes, y los pocos que están atendiendo a sus clientes no reciben prácticamente a ninguno. En momentos puntuales, los vecinos se asoman a las puertas de sus casas para comentar la situación. Silvia ha salido a su puerta para intercambiar unas palabras con su vecina de enfrente, que está barriendo su parte de acera. Desde su portal, asegura que la situación «ya se veía venir». «El confinamiento lo llevamos muy bien, pero después nos relajamos. Muchos no usaban la mascarilla, ni guardaban la distancia, pero la mayoría sí». Mirando hacia la calle vacía, dice que «la imagen que se está dando de Totana en algunos medios no es real», y que con la suerte que tienen en el pueblo de «vivir bien», esto es por culpa de algunas «personas irresponsables». El retroceso de su pueblo le ha afectado en el sentido de «no poder estar bien», porque tiene seres queridos y gente que conoce de «una cierta edad» en el pueblo y sufre por ellos.



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